Coge tu último ticket de repostaje. Ese importe que te hizo resoplar se reparte entre bastante más gente de la que crees. Vamos a trocearlo — sin tecnicismos y con una sorpresa al final que igual no te esperas.
El reparto del litro
Sobre un litro de gasolina 95 a precios típicos actuales, el reparto aproximado es este:
- El producto — el crudo, el refino y la logística hasta el surtidor: algo menos de la mitad del precio.
- El impuesto especial de hidrocarburos: una cantidad fija por litro (en gasolina, en el entorno de los 47–50 céntimos; en gasóleo, algo menos). Fija significa eso: la pagas igual esté el barril por las nubes o por los suelos.
- El IVA (21 %), que se aplica sobre todo lo anterior… incluido el propio impuesto de hidrocarburos. Sí, has leído bien: pagas un impuesto sobre otro impuesto. El famoso «impuesto al cuadrado».
- El margen de la estación: los céntimos finales con los que cada gasolinera compite — o no — en su barrio.
Total: en torno a la mitad de cada litro va a parar al Estado. En el gasóleo la proporción es algo menor (su impuesto especial es más bajo), lo que explica en parte que históricamente haya sido más barato en el surtidor.
Por qué esto te conviene saberlo
Porque explica dos rarezas del surtidor. Una: cuando el petróleo se desploma, tu litro baja mucho menos de lo que esperas — la parte fija de impuestos no se mueve. Y dos: cuando comparas gasolineras, toda la diferencia que ves es margen y competencia, no impuestos: los impuestos son idénticos en la estación cara y en la barata. Cada céntimo de diferencia entre dos tótems es céntimo que decides tú.
La moraleja del ticket
Sobre los impuestos votas cada cuatro años; sobre el margen, cada vez que repostas. De la parte del litro que está en tu mano, la herramienta es siempre la misma: comparar antes de repostar. En esta web tienes los precios de hoy municipio a municipio, y en la app, en tiempo real allá donde estés.