Repostar es de esas cosas que hacemos en piloto automático: luz de reserva, primera gasolinera que aparece, veinte euros de lo normal y para casa. Ese piloto automático te cuesta, tirando por lo bajo, varios cientos de euros al año. Apagarlo lleva exactamente dos minutos. Estas son las cinco claves.
1. Compara antes de que se encienda la reserva
La reserva es el enemigo de tu bolsillo: te obliga a repostar ya, donde sea. Con medio depósito todavía eliges tú. Mira los precios de tu zona (aquí los tienes por municipio, ordenados de barato a caro) y decide con calma.
2. La diferencia real está en tu propio barrio
No hace falta cruzar la provincia: dentro de un mismo municipio hay hoy, de media, 10,55 € de diferencia por depósito entre la estación más cara y la más barata. A veces están a tres calles la una de la otra.
3. El desvío tiene que salir a cuenta
Desviarse 15 km para ahorrar 2 € es hacer el canelo con estilo. La cuenta rápida: un desvío de ida y vuelta te cuesta aproximadamente 1 € cada 10 km. Si el ahorro del depósito no supera claramente ese coste, no compensa.
4. Huye de los sitios cautivos
Autopistas, aeropuertos, centros de las grandes ciudades: allí donde el cliente no puede elegir, el precio lo nota. Son sitios para repostar por emergencia, no por costumbre. Aquí te contamos el caso de las autopistas, que es de traca.
5. Hazte una ruta de confianza
Al final, la jugada ganadora es aburrida: dos o tres estaciones baratas que te pillen de paso (casa, trabajo, colegio) y repostar siempre en ellas. En la app puedes guardarlas como favoritas y ver sus precios sin buscarlas cada vez. El ahorro con cero esfuerzo es el único que dura.