Low cost: ¿es la misma gasolina?

Guía Repostar · actualizada el 29 de julio

Estás en el surtidor de una low cost, mirando un precio 15 céntimos más barato que el de la estación de marca de enfrente, y aparece la duda: «¿y esto no le sentará mal al coche?». Tranquilidad. Vamos con la respuesta larga, que cabe en tres datos.

1. Sale de los mismos depósitos

En España casi todo el carburante, sea de la marca que sea, se distribuye a través de la misma red logística de almacenamiento y oleoductos. El camión que descarga en la low cost de tu barrio ha cargado, muy probablemente, en la misma instalación que el que descarga en la estación de bandera de la esquina.

2. Cumple la misma norma

Toda la gasolina y el gasóleo de automoción que se vende en España debe cumplir las mismas especificaciones técnicas, fijadas por normativa europea y española, y pasa los mismos controles. No existe una «gasolina de segunda» legal. Existe gasolina, a secas.

3. Lo que cambia son los aditivos… y el modelo de negocio

Las grandes marcas añaden sus paquetes de aditivos (detergentes, antiespumantes) sobre esa base común, y ahí hay diferencias reales aunque modestas. Pero el grueso de la diferencia de precio no está en el bidón: está en el modelo. Menos personal, más autoservicio, parcelas más baratas, sin tienda ni cafetería. Eso son céntimos por litro que no pagas.

¿Entonces siempre low cost?

Casi siempre que el precio acompañe — que suele. Un par de matices honestos: si tu coche es muy exigente y el fabricante recomienda carburantes premium, esa es otra conversación (te la contamos en la guía del 95 y el 98). Y ojo: no todas las low cost son igual de baratas, ni todas las de marca son caras. La etiqueta importa menos que el número del tótem. Compara siempre — para eso estamos.

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