Cada verano la misma película: la DGT anuncia millones de desplazamientos, tú cargas el maletero como si fuera un tetris profesional… y el depósito, claro, hay que llenarlo. Justo cuando más caro está. Que no cunda el pánico: con un poco de estrategia se viaja igual de lejos pagando bastante menos.
Reposta antes, no durante
Los precios tienden a moverse al alza en los días previos a las grandes salidas, y las estaciones de autovía lo saben mejor que nadie. La regla de oro: sal de casa con el depósito lleno, repostado un par de días antes en la gasolinera barata de tu municipio, no en la de la esquina la misma mañana del viaje.
Planifica la parada, no la improvises
En un viaje largo tocará repostar por el camino. La diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal es sencilla: quien improvisa reposta en el área de servicio, que suele estar en la parte alta del rango de precios; quien planifica sale de la autovía en un municipio de paso y reposta a precio de barrio. Dos minutos de desvío que se pagan solos.
Truco concreto: antes de salir, mira los municipios que atraviesa tu ruta y apunta dónde está la parada buena. Con la app lo tienes sobre el mapa según conduces (bueno, según conduce tu copiloto — tú a lo tuyo).
El coche cargado gasta más — compénsalo
- El cofre de techo puede aumentar el consumo hasta un 20 % en autovía. Si puede ir todo en el maletero, mejor.
- Neumáticos a la presión que indica el fabricante para carga completa (está en el marco de la puerta). Es gratis y se nota.
- A 110–120 km/h constantes se gasta bastante menos que a acelerones. La caravana, además, no entiende de prisas.
Y a la vuelta, lo mismo
La operación retorno tiene la misma trampa que la salida. Si vuelves con el depósito en reserva, reposta antes de incorporarte a la autovía, en el municipio donde hayas pasado las vacaciones. Los precios junto a la playa el último domingo de agosto no son para tomárselos a broma.